Ferias de Marcilla

(Tomado de P.Fabo "Historia de Marcilla")

 

 

El derecho de feria en Marcilla, privilegio otorgado por Real Cédula a los Marqueses de Falces, hacía de Marcilla un pueblo afamado y ganancioso en todo sentido; privilegio muy deseado por otros pueblos de la comarca y que dió motivo a altercados jurídicos con los municipios vecinos. En el archivo del Ayuntamiento (Letra A, núm. 60) reposa un bando anunciando la feria, y encabézalo la marquesa Dª Ana María de Velasco, el cual dice lo siguiente: "Hago saber que desde hoy, data de las presentes y publicación de ellas, en adelante, hasta el día y fiesta de Nuestra Señora de Septiembre, hay y habrá feria franca en la dicha villa de Marcilla.... como se usa y ha acostumbrado aquí., 24 de Agosto de 1602".

 

Como se ve, los días que abarcaba la feria eran desde el día de San Bartolomé, patrón, hasta el 8 de Septiembre. Los de Olite, antes de 1685, pretendieron impedir la feria para tenerla ellos; pero, vencidos en juicio contradictorio, siguieron los marcilleses gozando del privilegio real, En otro documento sobre este pleito dícese que "la dicha feria es una de las mas señaladas de este reino (Reyno de Navarra), adonde no solo concurren los naturales de él, sino tambien muchos extranjeros, como es público y notorio...".


Hemos observado que entre los varios documentos que hay sobre la feria, uno de la alcaldía, fecha 24 de Agosto de 1748, manda que "no acojan ni hospeden en sus casas persona alguna de mala vida, ni sospechosa, ni gitanos, ni tampoco permitan ni concurran a juegos prohibidos por fuero y leyes de este Reyno".

 

Despues, en vista de que el mayor concurso de gente era precisamente en los últimos días de la feria, se prolongó hasta el 28 de Septiembre, mas comenzaba con formalidad el 8 del mismo mes. Quizás porque para los negocios de compra y venta era mejor el mes de Octubre, porque las cosechas estaban ya recolectadas y las caballerías desocupadas, transfirieron los días de la feria a mediados de Octubre; feria que hoy día tiene poca importancia, porque se la han quitado los métodos modernos de transporte y viaje. Su decadencia data de la inauguracion del ferrocarril. Ahora bien, no por ello, la feria marcillesa cayó en el olvido. Muy al contrario, era punto de encuentro de todos los vecinos de la comarca y comerciantes de las provincias limítrofes, con lo que esos dias festivos resultaban animadísimos: comercio de todas clases, baratijas, puestos de dulces y chupadores de feria,... hacían su agosto en la localidad. Y es que la Feria de Marcilla tenía un caché y un prestigio que la hacía punto obligado de parada para los comerciantes y tratantes de la región.